Mis amigos, los juglares

Mis amigos lo Juglares

Por: Bernardo Jurado

Entré al teatro, lleno de personas impacientes, jugando a la sociedad, de tribuna abierta en la democracia prestada, de anhelo por lo propio en el extraño país, porque nunca será nuestro el origen incambiable de la infancia vivida en la madurez del exilio siempre obligado.
Subí a saludar a mis amigos, los autodeniminados apropiadamente juglares y con abrazos propios de hombres de común hambre intelectual, deseamos éxito mas no suerte, porque la segunda ya la tienen en esa mixtura divina del talento con preparación. Estaban en una conversación de voz baja, como toreros antes de la faena en una santa comunión con lo sublime de la prosa que solo resonaba en sus mentes antes del evento….momento encantador que hemos vivido algunos hombres públicos, lleno de incertidumbre, hacia el auditorio fiel.
Una de las mentes mas meridianas del acontecer del país común, les presentó como lo que son, unos sobredotados disciplinados, poseedores de la esperanza.
Alexis Ortiz, político y periodista de profesión , escritor y buena persona, con su maleta de cultura, ilustró lo que vendría, creando la espectativa correcta en un discurso cargado de abundancia y gentileza, coronado con su fenotipia venezolana y el lenguaje llano del oriental siempre simpático.
Los juglares fueron los rapsodas, cantantes y recitadores del verso propio y ajeno, que encarnaban la trajedia, el humor, la cultura, la alegría y el folklore y así empezaron, bajo la tonada del cuatro que parecian diez, con la voz cuidada de tantos escenarios y el histrionismo de años de experiencia y se mezclaron y jugaron y rieron y soñaron y nos hicieron soñar!
Ellos son la venezolanidad, la que queremos en la tierra propia y la que hemos exportado saliendo de la asfixiante estructura, que otros venezolanos han diseñado para opacar lo descente y profundo del pensamiento, pero ellos lo resucitaron y llamaron a Andrés Eloy, también a un Martí y se pasearon por la pampa y los llanos, con la clave cubana y el danzón de allá.
Cada día consigo en mis lecturas, hilos invisibles de unión entre la Cuba libre y la Venezuela por perder la libertad o tal vez nunca fueron libres o quizas no lo sabiamos.
Hernan Gamboa, (el cuatro de Venezuela), amigo fiel de parrandas paternas, de argentino recuerdo y de investigación musical, de invención rrascapunteista y Franklin Virguez de connotada trayectoria artística que sabe del sentir del hombre común, del dolor del talento exiliado, unieron su sapiencia en un sol sostenido que hizo vibrar una casa cubana como el Koubick center, también prestada en la tragedia común y de sentir sin distinción.
La cubanía nos advierte con propiedad y creo que hemos entendido.

Juan Pablo Roque González

Juan Pablo Roque González

Aquí les pondré una foto de Google Earth actualizada, ósea esta foto fue tomada el 24 de enero del 2007. Esta casa ha sido remodelada y pintada en los últimos 4 anos, cambio de un color rosado a un color blanco.

El lugar de esta casa esta verificado por varias personas, y este foro a mandado a dos personas en el pasado a fotografiar esta casa, ahí vive el espía, eso es seguro.

Con lo del segundo apellido, nunca a salido en la prensa, y si es González, esta verificado dos veces, hasta por su ex esposa.

Juan Pablo Roque González
Dirección: Calle 49 No. 2823
Reparto Kolhy, Ciudad Habana, Cuba

Quieren el numero de teléfono de este Tipejo.

011-53-7-206-3103

Esto es una revelaccion inedita de este foro.

24 de febrero de 1996

Aquí les dejo una carta que recibí hoy de mi amigo Camilo Loret de Mola.

24 de febrero de 1996.

Era una mañana normal, el radio se apropiaba de la efeméride de antaño para crear símiles con los dictadores actuales.

Comenzábamos a respirar esperanza luego de un tortuoso periodo especial que nos dejaba flacos y con poca vista para encarar el próximo siglo.

Al gobierno le salían bien las cosas con los enemigos eternos, la nueva administración le permitía el flujo de aviones cargados con familiares y dólares. Aterrizaban cuatro vuelos semanales y cada uno reactivaba un poco más el mercado nacional, ese mismo mercado que fuera dado por muerto unos años antes. Lo mejor era que el Estado no gastaba nada, solo recibía pagos e ingresos de donde menos se esperaba. Ahora explotaban a su favor los sentimientos familiares que tantos años de dictadura no habían logrado borrar.

Para mayor ventaja, se mantenía un acuerdo migratorio con los Estados Unidos que garantizaba una lotería de visas cada año, proceso que mantenía vivas las esperanzas de quienes trataban de escapar, esta vez de manera legal, con papeles y pasajes.

Luego de los difíciles momentos de crisis, maleconazo, balsas y manifestaciones, una nueva tolerancia pareciera primar en la política oficial.

Muchos llegaron a creer que al final, los extremistas habían decidido aflojar la cuerda y nos dejarían movernos un poco. Que con la bonanza que aparentaba sostenerles desde enfrente podríamos jugar a los perdones y las distensiones.

En la cabeza de nadie cabía que aquella mañana ya existía un plan para acabar con todo. El 24 de febrero de 1996 marcó el inicio del retroceso. Que importaba la tranquilidad de nadie si el dictador se tornaba inseguro.

Para recuperar su calma lo arriesgó todo, hasta a sus espías. Enredó el vuelo de sus aviones violentos en una pírrica batalla. Con fuego tumbó las avionetas indefensas para volver a llenarnos a todos los cubanos de oprobios y amenazas. Se acabaron las contemplaciones, las licencias, los dólares y los juegos de mercado. Volvimos al terror en nombre del pueblo.

Ese día coincidía también con la reunión más importante de todas las organizaciones disidentes dentro Cuba. Un concilio cubano que comenzaba a tomar cuerpo y conciencia más allá de las fronteras de la Isla. Con precisión de relojería suiza, al mismo tiempo que caían abatidas las avionetas de hermanos al rescate, se apresaban a los últimos líderes y participantes del proyecto que quedaban en libertad. Troncharon así la importante reunión y entretuvieron la opinión pública con uno solo de los macabros actos de aquella jornada.

La desproporción en la reacción contra las avionetas civiles advertía el sino de los nuevos tiempos, aprovecharon a los indefensos derribados en aguas internacionales para justificar a los militares reprimiendo y las cárceles llenas.

Las nuevas víctimas fueron condenadas a yacer en el mismo cementerio de tantos, camposanto labrado con el odio de los esbirros por cincuenta años.

Descansan en las profundidades junto a los cientos de balseros ahogados, a las víctimas del remolcador destrozado, a los fugitivos tiroteados y a todos los abandonados a su suerte y a su muerte. Dignos hijos de la Isla azotada que esperan el momento en que se les restituya su condición de héroes de la patria nueva. Esa que algún día recuperaremos y reconstruiremos en nombre de todos y en honor a ellos.

Esta fecha marca una enseñanza que no debe ser desatendida, fiel ejemplo del fracaso de cuantos trataron de negociar la paz con los dictadores, advertencia importante para quienes pretenden otorgar dádivas para esperar reacciones. No se razona con una bestia enferma, el esbirro siempre te soltará los perros.

Las buenas intenciones de otros presidentes norteamericanos como Ford, Carter, Reagan y Clinton, siempre recibieron respuestas como Angola, Nicaragua, el Mariel, la Crisis de los Balseros y las Avionetas de Hermanos al Rescate. Como si la Revolución los necesitara de enemigos y ante cualquier acto de buena fe les prefiere golpear a traición.

Como tantas veces para los cubanos, una mañana normal, un amanecer hermoso de febrero se transformaba en el infierno con el paso de las horas. No hubo bonanza que detuviera el abuso contra los aviadores civiles armados de ideas. No importó que con ello se viraran los tiempos, se regresara al desastre, a la violencia, a la desgracia de todos. Tal parece que se prefería la crisis de siempre, el enemigo inventado, la muerte y el destrozo como solución, como condena.

Trece años ya del crimen contra nobles cubanos. Los verdugos gritaron sus indecencias que quedaron grabadas para la historia, como prueba de su baja catadura, como expediente ignominioso por el que algún día deberán responder.

Honremos este décimotercer aniversario con el compromiso de no dejar impunes tales crímenes. Manteniendo viva la memoria de nuestros cuatro pilotos derribados aquel 24 de febrero, muchachos nobles que entregaron su sangre generosa a disposición de la libertad de Cuba.

Corriente Agramontista de Abogados Cubanos

Hoy llore

Hoy llore.

Hoy, 24 de Febrero del 2009, día en el cual se conmemora 13 años del derribo de las dos avionetas de Hermanos al Rescate.

En el día de hoy asistí a un homenaje dedicando un puente en la Cuidad de Miami en la 109 Ave y la calle 8 a los cuatro muertos de Hermanos al Rescate.

Hoy por primera ves en mi vida escuche el Himno Nacional cubano en vivo, poco después Arturo Sandoval toco su trompeta, eso me toco el alma, vi a madres cubanas vestidas de negro arrodillarse ante la fotos de sus hijos y llorar incontrolablemente.

 

Estos cuatros tripulantes de estas avionetas no llevaban armas en sus aviones, estaban en aguas internacionales, y fueron abatidos por misiles infrarrojos AA-8, dichos misiles cuestan mas de $20,000 dólares cada uno, así que ese día Cuba con el poco dinero que tiene se gasto mas de $40,000 dólares, mi pregunta a Fidel o Raúl es, cuantas casas se podrían arreglar en La Habana Vieja con ese dinero. También les quiero decir a todos que yo ofrecí a dos canales de televisión de Miami hablarles de los que derribaron esas avionetas, y no están interesados en esta historia, para mi pensar lo de ellos es todo por el rating, lo que yo busco es justicia, y tarde o temprano pagaran.

Yo hoy tengo mis pilas bien puestas y en este foro y blog voy a sacar algunas cosas nuevas de las cuales me estoy enterando, y que los asesinos de estos hombres no se salvaran, tarde o temprano pagaran, ustedes mas nunca podrán salir de Cuba, y cuando el régimen cambie las cosas se le podrán muy feas para ustedes, todo esto por seguir las ordenes de unos dictadores sin escrúpulos.

 

 

Saludos Luis Dominguez

Hermanos al Rescate

Hoy 24 de febrero se cumplen los 13 años del derribo y asesinato de las Avionetas de Hermanos al Rescate, me gustaría tomar esta oportunidad y poner aquí en este foro información inédita sobre estos hechos.

Quiro comezar con Juan Pablo Roque Gonzalez.

Preparados,

Para ver mas fotos de este tipejo, dele a este link.
http://www.telemundo51.com/slideshow/cuba/8082801/detail.html?qs=;s=2;w=320

Aqui les voy a poner el lugar exacto donde vive, Juan Pablo Roque.

Esta foto es una primicia, de SECRETOSCUBA. El carro que se ve en frente de la casa es el de los guardaespaldas, Juan Pablo Roque compro un Fiat Uno
nuevo, color Verde pino metalico, lo compro con los $4,000.00 que saco de los Estados Unidos cunado se fue para Cuba.

Hay mas


Nueva casa del espía. Ave 49 #2823 entre 28A y 49A. Rpto Kolly. Ciudad Habana

Me gustaria que la inteligencia Cubana lea esto.
Juan Pablo Roque, al principio critico mucho al COMA-ANDANTE, decia que no lo dejaban trabajar, y que solo le daban 400 pesos cubanos al mes, mas $50.00 dolares americanos para comprar en las tiendas de turistas.
Ahora puede ser que trabaje aqui.

Mira Juan Pablo tu casita desde otro angulo.. mira como Secretos de Cuba te tiene vigilado.


Cambio y Fuera…

Tengo mas y nuevo.

Saludos Luis

 

Un Juicio militar

February 20th, 2009 · 11:34 am · 

Los tanques rusos no podían ser arrastrados por remolques normales, mucho menos si se descomponían en los campos de maniobras, donde las agrestes rutas impedían desplazarse a cualquier vehículo que no tuviera esteras. Los militares cubanos resolvieron el problema con una “oruga”, aparato concebido a partir del chasis de un blindado ruso al que se le había retirado el cañón y la torreta. El vehículo, de igual potencia y maniobrabilidad que un tanque, se desenvolvía bastante bien entre marabú y peñascos.
Al terminar las maniobras diarias, una especie de comando de salvamento saltaba a bordo del extraño carromato y partía al encuentro de cuanta unidad había quedado varada o rota, distante del resto de la tropa.
Aquella noche el Mayor al frente del team quería impresionar a los nuevos reclutas, foguearlos en su primera maniobra lejos de los cuarteles. Salieron al rescate de un T62 de motor fundido, con la tripulación hambrienta y aguijoneada por los mismos insectos torturadores a los que el polígono militar debía su nombre.
Todos, excepto el Mayor, eran novatos.
Todos, excepto el Mayor, iban dentro de la peculiar “oruga”.
El oficial se colocó en lo alto, como avezado jinete. Cabalgaba el blindado sosteniendo a duras penas su marcialidad con una sola mano aferrada al borde del vehículo, una pierna dentro de la cabina, flexionada entre las cabezas de los bisoños, y la otra colgando por fuera del agujero que alguna vez sirviera de escotilla.
Con la misma cara de suficiencia, a la primera sacudida violenta rodó por la parte delantera del blindado. Los reclutas alcanzaron a verlo pasar, rebotando por un momento frente a los ventiletes para luego desaparecer en la oscuridad del paraje. Detuvieron el vehículo y trataron de encontrar al Mayor que no contestaba a sus reclamos. Por fin lo descubrieron, justo debajo de la estera, como si durmiera, recostado de flanco y soportando todo el peso de la mole de acero. Su pose se les antojó la de un niño avergonzado.
El joven conductor entró en shock y trató de evitar la imagen de la muerte con el único recurso a mano: emprendió una frenética carrera y huyó del lugar.
El radista no abandonó el guión aprendido; lejos de gritar de un tirón lo que sucedía, prefirió repetir los “me copias” y “cambios” que convierten en una especie de comedia cada transmisión radial de los militares cubanos. A pedazos, informó al mando de lo sucedido. Alguien que se identificó como el Jefe les ordenó no tocar nada, no moverse, sólo esperar. Los soldados dejaban sentir en sus voces un creciente nerviosismo, quizás porque la orden del superior les llegaba un poco tarde, el conductor no había regresado y ellos ya habían intentado rescatar el cadáver de su atoramiento, tironeado cada tramo del uniforme del muerto. El jefe presintió la turbación de los reclutas y trató de regresarlos al orden: les pidió que corearan el lema oficial del grupo militar al que pertenecían.
Como personajes de una opereta bufa, arremolinados alrededor del receptor-transmisor R 107, de fabricación soviética, los reclutas repitieron de memoria la letanía de rimas elementales de cada mañana: “el grupo de reparación, faro y guía del presente, donde brilla claramente el espíritu marxista, es un grupo socialista dispuesto en cualquier situación, viva la revolución y el partido comunista”.
Entonces el auto titulado jefe, con voz cordial y segura, les sermoneó: “Esta es la situación a la que se refiere el lema, compórtense a la altura del momento y honren esas frases”. Como cierre para su arenga, se regaló unos segundos de silencio, disfrutando del final de película rusa que le estaba dando a la difícil situación, pero el efecto no duró mucho, fue roto por la respuesta del radista: “no entendimos, cambio”. El jefe perdió la compostura: “Que se porten como hombres, coño, y que no se les ocurra hacer nada hasta que yo llegue”.
El oficial llegó con linternas y ayudantes. De cuclillas, mientras contemplaba el cadáver, preguntó por el conductor del vehículo. Todavía agachado, supo de la fuga injustificada del soldado y en esa misma posición interrogó al resto de los presentes.
Nadie sabía conducir un tanque, sólo su chofer personal había visto hacerlo cientos de veces, nivel de experiencia que bastó para encargarlo de mover la mole. Pero manejar un monstruo como aquel no era tarea sencilla; además de lo difícil de adaptarse al mando de dos palancas y no un timón redondo, el blindado precisa de una coordinación milimétrica entre el acelerador y el embrague, pericia que le faltaba al chofer, que sólo consiguió accionar en seco la estera que mantenía atrapado al militar. El vehículo no logró avanzar, pero con el áspero sonido de una trituradora inmensa, destrozó el cadáver.
Meses después, la jueza del Tribunal Militar me aseguraba que, contra la pretensión de los fiscales, no habría juicio; sólo era cuestión de días para que la causa fuera sobreseída. Le insistí en despachar el expediente, por si acaso alguien cambiaba de opinión. No logré engañarla, cambió su afable expresión por el hosco gesto con que me alcanzó el grueso expediente al tiempo que soltaba una frase corta, “Satisfaga su morbo, letrado”.
El extenso expediente narraba las peripecias de la Fiscalía Militar en su intento de cargarles la culpa a los soldados. Entre declaraciones, inspecciones e informes periciales se percibía la intención de obligar a los bisoños reclutas a soportar el pesado fardo de la imprudencia del oficial muerto. Al final, a los insistentes fiscales les daba lo mismo que respondieran por el accidente o por no preservar el lugar de los hechos; era cuestión de principios arrimar a los acusados cerca de la brasa.
El Tribunal, sin embargo, no sucumbió a las presiones de los acusadores, inclusive se impuso al recurso extremo de una colección de imágenes horripilantes. Esta vez las instantáneas no versaban sobre experimentos de instrucción, no había escalas ni flechas o señales comparativas. Las fotos se limitaban a reproducir al jefe, siempre agachado, mientras contemplaba el desempeño de los soldados.
Crueles imágenes de mi cliente y sus compañeros de desventura, jóvenes aterrorizados con tobillos y manos hundidos en la huella pantanosa que dejó la estera del vehículo, entregados al rescate de tiras de uniforme, pedazos de hueso y restos de músculos.
Cuando devolví el expediente, la Jueza me reafirmó que no se les podía acusar de ningún delito, que no entendía a la Fiscalía tratando de culpar a los únicos que no decidieron nada, esos imberbes repetidores de lemas que pasarían el resto de sus días reproduciendo aquella noche, como una pesadilla recurrente.
Ya me retiraba cuando la jueza me sancionó: “A partir de hoy Usted también carga esa condena: llegó arrogante, seguro, y se marcha con la misma cara de los muchachos en las fotos”.
Tenía razón, la muerte se me había presentado de forma inesperada, grotesca y absurda, mal disfrazada entre jirones chamuscados y trozos sanguinolentos mal apilados, como el rompecabezas humano que reposaba en una camilla militar.

Camilo Loret de Mola
Miami

Publicado en Penultimos Dias.

Mi encuentro resiente con un hombre nuevo

Mi encuentro resiente con un hombre nuevo

 por PLACETA Hoy a las 7:06 PM

Hace unos días me encontraba en la puerta de mi negocio y de pronto veo se me acerca un negro de esos que parecen de ébano, como decimos en Cuba, tan negro que parece azul y me dice así que usted es cubano, claro le digo, que haces por estas tierras, en Chile cuesta encontrar negros y cuando ves alguno enseguida sabes que no es de acá, cuentan que llegaron muy pocos esclavos y solo al norte. Me sucedió lo de siempre cuando encuentro algún coterráneo la alegría me embarga, el abrazo habitual y la pregunta obligada, de donde eres ? de la tierra de Abel Santamaría, supe que estaba delante de otro hombre nuevo, no se donde nació esta asaltante del Moncada, pero si supe que estaba delante de un hermano que necesitaba con urgencia ayuda, adelante le dije bienvenido, nos sentamos en la terraza frente a este inmenso Océano Pacifico, que en nada recuerda nuestras costas azules y calidas, pero que es lo que me a tocado, por lo menos por ahora, una cerveza le dije, gracias asere me dice pero te aclaro las de Cuba son las buenas, las de acá no me gustan, en ese momento supe que el caso era grave, la industria cervecera chilena es inmejorable, pero además yo le ofrecía una cerveza belga que es la segunda mas antigua del mundo y de tremenda calidad, al primer sorbo me dijo, ñoooo esta no la había probado, muy buena, pero te insisto la nuestra es mejor, tienes razón le dije y en mi cabeza comenzó a perfilarse la estrategia para lograr hacer algo por el alma de aquel ser que a gritos pedía socorro.
Bueno me dice y este negocio es tuyo, me pregunta, si le digo fruto de muchos años de levantarme temprano y trabajar fuerte hasta la madrugada, también una cuota de buena suerte y el tesón de mi corazón de cubano y tu que haces por estos lares, me trajo un empresario para trabajar en un proyecto estaré 6 meses y después regreso, yo no traiciono a Fidel ni muerto, yo lo miraba y pensaba, coño este negro esta jodido y en eso la primera cosa que me deja perplejo, sabes tu acá he sentido menos racismo que en Cuba, me deja perplejo no porque no supiera lo racista que es la revolución, todo lo contrario sino porque el lo planteara tan directamente y no supiera que el cagastro fue el que empezó con todo el cuento al decir en el buró político tantos negros en el comité central tantos negros y siempre contando los negros. Llamo un camarero y lo invito a almorzar, en mi mente la idea, a este lo curo yo. Y entonces comienza lo mas difícil la batalla de ideas, jajajajaja como mismo dice la Tiranía. Continuara………

MIENTRAS LA DERECHA CONSTRUYE, LA IZQUIERDA DESTRUYE

Mi encuentro resiente con un hombre nuevo (Continuación)

Mi encuentro resiente con un hombre nuevo (Continuación)

 por PLACETA Hoy a las 10:43 PM

Llega un buque de moros con cristianos, palta ( aguacates ) ropa vieja pero de la receta antigua aquella que tiene cosas que este cubano que vive hace días comiendo pollo con papas fritas en cualquier esquina regado con algún lague como el dice y que ya es un gran avance para un hombre de 40 años y que nunca había conocido horizonte mas allá del viaje en botella desde Encrucijada a Santa Clara para trabajar y de esa forma cumplir su deber con la revolución que se lo ha dado todo incluyendo por supuesto el titulo de Ingeniero en Geofísica y que no le sirve para tomarse una caja de cerveza diaria igual que al hermano menor que no quiso estudiar y se dedico al bisne y le da un pésimo ejemplo al hijo de 14 que dice papa de que te sirve tanto esfuerzo y tanta revolución si a veces no tienes plata ni para pagarme el cine, pero en fin, la culpa no la tiene Fidel, la tiene el imperialismo que nos a mantenido bloqueados por 50 años ñoooo, este negro esta para la UTI, entonces decido voy con el ejemplo de Antúnez, a Biscet lo dejo para después y comienzo, mi hermano sabes quien es José Luis Pérez Antúnez, no quien es me pregunta, a medida que le cuento la lucha de este cubano, villareño igual que nosotros me presta mucha atención, me digo si escucha el enfermo tiene salvación, normalmente en estos casos los verdaderamente en estado terminal empiezan a contradecir enseguida, les puedo decir y garantizar que no era por el efecto del lague belga pues solo se había bebido 2 y en estos momentos como buenos cubanos regábamos el almuerzo con agua con hielo…. pensé esta alma cubana descarriada había llegado a mi no por casualidad algo había detrás, por supuesto que no pensaba que era enviado por la tiranía aunque esas experiencias las he tenido, pero este hombre lleno de dudas y contradicciones había sido enviado por algo superior, alguien celestial lo había cruzado en mi camino, me acorde del Elegua, paso a Biscet en la ofensiva y en el medio de mi artillería me dice, sabes asere, me resisto a abrir los ojos, no quisiera enterarme que he vivido equivocado todos estos años, que cuando mi abuela querida y ya fallecida me decía hijo con Batista lave ropa ajena pero nunca mis hijos se acostaron sin comer o cuando mi padre querido se encabrona con mis perolatas revolucionarias y me dice, yo como panadero siempre lleve pan a la casa y los críe a todos ustedes con la barriga llena y tu como ingeniero revolucionario siempre estas al tres y al cuatro y nadie te propone ningún bisne porque te tienen miedo, coño….. el negro se esta desahogando, mi fe en la cura empieza a tomar fuerza, en eso llegan dos turistas después supe españolas, se sientan en la mesa vecina, al ver al negro los ojos les brillan, hermosas hijas de la madre patria, muy poco tapan de sus jóvenes cuerpos, recuerden estamos en una terraza con escalera a la playa que solo esta a unos 8 metros y estamos en verano, al asere la boca se le hace agua, hay mamaíta mía mira las blancas esas, te las presento le pregunto, las conoces, no le digo pero aquí tratar con extranjeros no es diversionismo ideológico en eso ellas que como les dije se habían fijado en nosotros, por supuesto no por mi, preguntan, ustedes no son de acá, cubanos les digo yo cubanos exclaman ellas, candela la cosa se esta poniendo mala, en cualquier momento llega mi mujer, pues trabajamos juntos, es la única forma de tirar negocios para el éxito, sobre todo acá que las leyes laborales cada día están mas en contra del que da trabajo, cosas de la Presidenta que hablo con el comandante, en una misa espiritual le digo yo, no mi hermano como vas a decir eso, que necesidad tiene Raúl de escondernos la verdad al pueblo, candela una recaída, sigamos con el tratamiento de terapia urgente, carajo estas dos españolas ahora recogiendo lo que tiran al suelo, el negro no se concentra, yo tampoco, camarera dos vasos de whisky, no tienes Havana Club, que va compadre no por principios no vendo ese ron, a pesar de saber es el mejor, yo nunca he probado el whisky, entonces veras lo buena que es la bebida de tus enemigos sobre todo en estos casos, coñooo y las dos jevitas estas no dejan seguir mi obra, continuara……….

UNA ESQUINA HABANERA……

UNA ESQUINA HABANERA……

 

Es una mañana soleada, ahora mismo ya no tenemos ni siquiera frialdad y mirando afuera ese cielo azul que cubre toda la magnitud de este hermoso país hermano que me ha acogido, recuerdo algunas vivídas en mi querida Habana y pienso cuan distante en el tiempo, no en mi corazón, se encuentra aquella niñez pura y sin malicia que disfruté en los años 40s y 50s.

Nací en una familia humilde, en el conocido barrio El Pilar, que era un barrio de gente buena y decente, que se encontraba en un lugar privilegiado de la ciudad, entre los 4 Caminos y la Esquina de Tejas, vivíamos en la calle San Gregorio, en una casita al costado de la Sociedad del Pilar, un centro recreacional que en aquella época solamente podían ser los hombres del barrio los únicos socios, las mujeres crearon después la Sección Femenina, pero cuando yo nací, aun no existía. Cuando tenía 10 años, nos mudamos apenas unas cuadras más arriba, frente a la iglesia del mismo nombre, en la calle Estévez, donde radicaban ambas instituciones…. de la Sociedad hablaré en otro momento.
Fui la hija No.8 de un matrimonio que eran mayores, y cuando digo así, estoy solamente repitiendo lo que tantas veces oí, pero en realidad mi madre tenía 38 años y mi padre 40, en aquella época, ya se creía tal cosa, hoy en día es todo una conspiración agregar esos adjetivos de “personas mayores” cuando tienen esa edad.

Recuerdo que en la simpleza de nuestras vidas, no había época de vacaciones, ni paseos largos, ni salidas en carro a coger carretera, no teníamos ese medio de transporte, “una máquina”, como le llamaban a los autos, eran solo para una urgencia literalmente hablando y había que conformarse con tomar la guagua o el tranvía, porque si, viví la satisfacción de montar en ellos por las calles de mi Habana, como un gran paseo dominical, ni soñar en aquella época con todo lo que pueden disfrutar nuestros hijos y nietos hoy en día, las computadoras y todo lo actual, era sólo material de ficción de las películas y no muchas por cierto.

Recuerdo que los domingos, era el día de los frijoles negros y el pedacito de pollo; si, el pedacito, no había una porción mayor y gracias que aunque fuera el domingo podíamos empatarnos con él, pero con qué gusto lo comíamos después de aquel baño que era también el día que no podía faltar el lavado de cabeza y el corte de uñas……que tiempos aquellos cuando las películas mexicanas vivían su época de oro en el cine latinoamericano, cuando en las tardes, el obligado estreno de la cadena de cines 4 Caminos, Santos Suárez y otros dos más que no recuerdo ahora sus nombres, era el punto de concentración de los jóvenes y los no tantos, a disfrutar de Pedro Infante, Jorge Negrete, Libertad Lamarque, Sarita Montiel, Lola Flores y tantos artistas mexicanos y españoles que cubrieron de magia la pantalla grande y a nosotros de historias de amor, de machos y pistolas, y de canciones que han pasado a la historia musical de todos los tiempos.

Recuerdo que uno de los paseos favoritos era ir a caminar por la calle Monte, a eso, al menos en el círculo de las amistades de mi barrio, se le llamaba, “ir a ver las vidrieras”; allí radicaban todo tipo de tiendas con grandes vidrieras iluminadas que mostraban al público transeúnte la mercancía que podrían encontrar adentro, las zapaterías exhibían todo tipo de calzado, para toda la familia, de los colores y estilos de moda, las de ropa igualmente, ferreterías, restaurantes, en fin, el recorrido lo estoy viviendo ahora como cuando tenía 8 ó 10 años, cierro los ojos y puedo ver las calles y hasta las casas con sus vecinos asomados a las puertas y los niños jugando en la calle o patinando o montando bicicleta alquilada, pero disfrutando de la fresca brisa en el atardecer dominguero.
La ida al cine era el paseo obligado del anochecer, nos pasábamos la semana esperando para ver a nuestros ídolos cantarnos a cara llena en aquella pantalla que nos esperaba para vernos disfrutar con lo que nos brindaba, la que nos regaló tantos momentos de sueños e ilusiones de vernos convertidas algún día en protagonistas de alguna historia de amor.
Fueron años de vivencias inolvidables, con muy pocos cambios en esa rutina que nos hacía felices cuando esperábamos que llegara el domingo para poder ver completa, la película que el domingo anterior nos habían mostrados los pedacitos de avances para mantener la ilusión durante la semana y no dejar de acudir al nuevo estreno de la cadena.

Salíamos por la calle Estévez abajo, pasábamos delante de la Sociedad del Pilar caminábamos 4 largas cuadras buscando la Calzada de Monte, allí doblábamos a la izquierda y nos esperaban otras 3 cuadras por los portales frente al Mercado Único, un enorme edificio de sólo dos pisos de puntal muy, pero muy alto, (así lo veía yo) cuando caminaba de la mano de mi madre por entre todas las tarimas llenas de viandas, frutas, aves, expendios de ropa, billeteros que pregonaban que allí estaba su suerte en la lotería nacional, o cuando tenía que taparme la nariz porque el olor a pescado, aunque fresco, me daba repulsión.  Era un edificio cuadrado completamente que cubría toda la manzana entre las Calzada de Monte y Cristina y las calles de Matadero y Arroyo, ese era el centro de abasto de todos los pequeños comerciantes que buscaban allí su mercancía para ganarse el pan nuestro de cada día,…sigo mi recorrido mental….. llegábamos a la droguería Sarrá, una sucursal de la casa matriz que estaba en La Habana Vieja, se encontraba en una parte de los grandes portalones donde tenía un nivel más alto que la acera y había que subir en ese tramo varios escalones y después bajarlo al llegar a la otra calle; no fueron pocas las veces que el ir sonseando, por no decir otra cosa, tropezaba y caía dándome buenos canillazos que me dejaban sendos moretones…  de ahí pasábamos por delante del cine Esmeralda, que exhibían películas “no tan buenas”, un cine de medio pelo que frecuentaban mucho los camioneros y expendedores del mercado cuando este no estaba funcionando, cine para dormir unos y para espabilarse otros….bueno, la llegada a los Cuatro Caminos, era todo un acontecer; el tráfico, las guaguas llenas, los caminantes y borrachines que perdían tiempo y dinero en los bares y cafetines que había en cada esquina, recuerdo que en una de ellas estaba el café “Los Parados”, en la otra, por donde primero debíamos pasar, trabajaba mi hermano, que se llamaba “Cuba Moderna” e.p.d., los dos, mi hermano y el café; era una esquina donde Belascoaín terminaba y comenzaba Cristina, cruzándose con la Calzada de Monte que venía desde el Parque Central hasta la esquina de Tejas donde terminaba para convertirse en la Calzada del Cerro.

Bueno, después de cruzar la calle Belascoaín, evadiendo todo el ir y venir del tráfico de la hora, muchas veces había que esperar para poder sacar las entradas porque aun no se había terminado la función de la tarde y el cine estaba lleno, muchas personas entraban temprano antes que terminara la matinée y poder “empatar” la película, por ende, si les gustaba, pues se quedaban a terminarla después del empate y no daban paso a los que llegábamos a la función de la noche.
La matinée (0.30) siempre era más barata que la tanda (0.40) y la noche, (0.60) igual que el balcony, también era más barato que la planta baja, aunque había que sentarse o muy delante, o muy detrás, pero tratar de nunca sentarse en la línea que coincidía con el balcony, porque nadie podía garantizar que no te cayera un escupitajo o la colilla de un cigarro en la cabeza.

Allí solía haber muchachones con sus bandejas de madera vendiendo los chicles, los famosos “peters” de chocolate, las riquísimas cremitas de leche y te traían la coca cola de botellita chiquita, que costaba sólo “un medio” (0.05), para los cubiches de verdad, de ahí salió el conocido chiste del vendedor con sus “chicharritas, chicharrones, mariquitas….papitas fritas”.

Fueron años de una niñez y adolescencia donde los pobres podían disfrutar sanamente de una distracción amena sin poner en peligro la integridad, donde no estaba en juego la moral ni la decencia en un espectáculo familiar y lleno de música y romance, aunque algunos melodramas hicieran llorar a las más viejas y salían del cine sonándose los mocos sin ningún pudor.

Este recuento es para hacerles revivir una época que imagino que muchos compartirán, casi segura que en cualquier parte de alguna ciudad se repitieron esa mismas escenas, con distintos barrios, cines y calles, pero puede que no todos hayan podido volver y traer consigo fotos de esos lugares, que distan mucho de ser las fotografías mentales que se guardan de la niñez.

Yo si volví hace algunos años ya, caminé por las calles, mis calles, donde lloré porque casi no reconocí aquellos lugares donde pasé tantos días felices y tomé fotos como testimonio de una cruel realidad, de un destrucción cual si una bomba en tiempo de guerra hubiera acabado con todo lo que existía, tratando de borrar cuanto sentimiento se pudiera guardar de aquellos tiempos, para dar paso a la desolación y el abandono.

Aquí le van unas escenas de ese recorrido, no son muchas, pero lo suficiente para que después de ubicarlos en mi espacio a los que conocieron el lugar, y a los que no,  que se lo puedan imaginar, es la comparación del antes y el después fatídico.

 

CONTINUARÁ……

 

 

Este escrito me lo manda una de las participantes en el foro SecretosCuba, ella se llama Yucateca, y le doy las gracias de todo corazon por este escrito.

Nuevas tecnologias y Cuba.

Desde hace unos días el programa de fotos de satélites de Google Earth a cambiado un poco para beneficio de nosotros, poco a poco les mostrare algunos ejemplos de cosas que se pueden hacer ahora.

En este update ahora Google Earth, pone fotos que se han tomado en diferentes fechas, la ventaja de esto es que hay veces que la foto mas nueva tiene nubes sobre el lugar el cual estamos interesados, o con las fotos nuevas se puede ver las construcciones nuevas y muchas cosas mas.

Aquí prosigo a demostrar algunas cosas que se pueden hacer.

Les mostrare una foto de la entrada de la antigua Base Aérea de San Julián, ahí antes del 2005 tenían un MIG-21F con el numero 7000 en la carretera que va al poblado de Sandino, ya ese MIG no esta ahí, pero aquí les mostrare el lugar donde estaba antes, junto a una foto de este avión de cerca, que por primera vez pondré en la Internet.

Por cierto el numero 7000 es el numero de la unidad que había en San Julián hasta 1994, UM-7000.

Aquí pueden ver la primera foto, fue tomada el día 26 de Diciembre del 2002 a las 7:00PM, ahí el MIG-21F estaba montado en un pedestal.

Ahora la foto tomada el 4 de enero del 2005, aquí ya el MIG-21 fue bajado del pedestal donde estaba montado, por el mal estado de este.

Otra foto del mismo lugar tomada el 10 de Mayo del 2005, el MIG-21 sigue en tierra.

Y aquí la ultima foto tomada el día 30 de Mayo del 2005, ya el MIG-21 no esta, ósea que yo les puedo decir que ese MIG-21 lo quitaron de ahí en los últimos 20 días, esto es tremendo dolor de cabeza para los des-inteligencia del gobierno cubano.

Y ahora les pondré una foto de ese MIG-21, desde tierra y por primera vez en la Internet.

Saludos Luis Dominguez

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