La Cabaña, lágrimas y muerte.

ILEANA ARANGO PUIG: La Cabaña, lágrimas y muerte 

 
Como mujer cubana, he leído, oído y comentado sobre los abusos a las Damas de Blanco, sobre los viajes a Cuba, sobre los que han dado conferencias en EEUU o en Cuba, sobre la posibilidad de invertir en ésta última, sobre el incremento de detenciones a los disidentes. ¿Por qué escribo ahora sobre la fortaleza de La Cabaña, en La Habana? Porque un artículo sobre la XI Bienal de La Habana que leí hace poco decía: “En las plazas, calles, fosas y bóvedas de La Cabaña podemos apreciar esta selección de arte….”
La Cabaña representa para un número incalculable de cubanos tristeza, separación de los seres queridos, lágrimas, meses y años de cautiverio, celdas hacinadas, carentes de toda higiene, calor sofocante, requisas, vejaciones, golpizas, bayonetazos, huelgas de hambre, muerte, un último abrazo, fusilamientos, una última exhalación de “Viva Cristo Rey”, “Viva Cuba Libre”. La Cabaña es sinónimo de lágrimas y muerte.
La Cabaña: Familiares –hombres, mujeres, ancianos, ancianas, jóvenes y niños– en el parque al pie de la Fortaleza de la Cabaña, bajo la inclemencia del tiempo –sol, frío, lluvia– esperando oír el nombre del familiar. Subir el empinado camino hacia la cárcel, pasando frente al paredón de fusilamiento, larga espera en fila para la vejaminosa requisa personal. Se cruza la reja y finalmente el abrazo y el beso al ser querido, cinco minutes o una hora, no importaba. Pero para muchos familiares significaba llegar a la reja y oír de una manera fría, burlona y despiadada que su familiar había sido fusilado la noche anterior. La Cabaña es sinónimo de lágrimas y muerte.
La Cabaña: Juicios que eran una farsa, presididos por hombres carentes de escrúpulos, disfrutando del dolor de todos los presentes, presos y familiares; las sentencias ya impuestas de antemano; donde a los abogados de la defensa se les negaba ejercer su profesión y eran objetos de burla. Sentencia: fusilamiento, 30 años, 20 años, 15 años, 10 años. La Cabaña es sinónimo de lágrimas y muerte.
La Cabaña: días de Playa Girón. Cuba está de luto, Cuba está empapada en sangre, Cuba de Oriente a Occidente envuelta en fusilamientos. En La Cabaña, todos los días los vivos se despedían de sus hermanos de lucha sentenciados a ser fusilados; los vivos en sus celdas, silencio, rezos, lágrimas, los sentenciados a muerte caminaban encadenados a su encuentro con Dios sin despedirse de sus seres queridos, sin dar un último beso a sus padres, esposas, hijos, “Viva Cristo Rey”, “Viva Cuba Libre”, el tiro de gracia… La Cabaña es sinónimo de lágrimas y muerte.
Yo viví todo esto. Visité innumerables veces esta horrible prisión política, estuve presente en varios juicios políticos, los de mi hermano Eduardo Arango, mi esposo Ramón “Rino” Puig, y el de mi hermana Ofelia Arango y mi cuñado Manuel “Ñongo” Puig (éramos dos hermanas casadas con dos hermanos). Este último se llevó a cabo el 19 de abril de 1961 en La Cabaña. Comenzó a las 9:00 a.m. y terminó a las 9:00 p.m. Ocho fueron sentenciados a muerte y ocho fueron fusilados, entre ellos mi cuñado, en la madrugada del 20 de abril de 1961 en los fosos de La Cabaña –sede de la exhibición de arte–. Viva Cristo Rey”, “Viva Cuba Libre”… tiro de gracia… sangre… silencio. La Cabaña es sinónimo de lágrimas y muerte.
En La Cabaña estuvieron presos o murieron hombres con coraje, hombres de principios, hombres que no se doblegaron, hombres que quisieron y quieren a su patria, hombres que lo dieron todo por nosotros.
La Cabaña, ¿arte? No. Lágrimas y muerte.
Vicepresidenta de M.A.R. por Cuba

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