MI DIA DE CORTE

  1. Algo que encontre y me gusto en otro lugar.
    MI DIA DE CORTE

    Ayer, esperaba mi turno para ver al juez por un ticket de transito en la Corte de Miami , en el edificio que todos conocemos como el “Cielito Lindo”.
    Esperaba mi turno tranquilamente sentado en uno de esos viejos bancos de… madera, desaliniadamente colocados, en un oscuro y sucio espacio, de una empercudida sala, repleta por un raro ambiente humano, Cámara de La Corte 1.2, en el primer piso.
    Estaba allí rodeado de extraños personajes, distantes y ajenos, son esas personas que uno no sabe que existen hasta que los ves por vez primera, nadie se percataba de mi presencia, todos parecían profundamente perturbados por sus propios problemas.
    Apurados abogados caminaban de un lado para otro, algunos ansiosamente revisaban documentos, como queriendo memorizar todas las palabras en ellos escritas, otros, con caras pensativas, secreteaban y repasaban detalles de ultima hora con sus asustados y mal vestidos clientes, asegurándose que estos se sabían, el ya ensayado libreto de memoria.
    Todo transcurría en aparente normalidad, una gruesa señora de raza negra, sentada delante de la tribuna del juez, de mala gana, con algún aire de superioridad, ofrecía informes a los abogados que le preguntaban.
    Un autoritario custodio de la corte, servía café en una taza, a un ausente Juez, que 30 minutos después de la hora no llegaba para la audiencia, Yo mientras tanto, como para tranquilizar mis nervios, curioso, me dedique a examinar aquel lugar, detuve la mirada sobre un letrero grande, de letras a relieve, en la pared del fondo, que decía: “ Nosotros Los Que Trabajamos Aquí Solo Buscamos La Verdad ” leer aquello me dio cierta tranquilidad, tuve la impresión de estar en un lugar que por anárquico y caótico que luciera, el solo echo que buscaran la verdad, me hacia sentir seguro.
    De pronto… apareció el juez, para mi sorpresa no llevaba la tradicional toga, vestía camisa de mangas cortas, ante su presencia, el custodio no dio la voz de ( TODOS DE PIE ) como es la costumbre, solo un policía y yo nos pusimos de pie frente aquel desmangado y excelentísimo Juez, el resto de la audiencia en la sala de corte, permaneció sentada e indiferente, el policía y yo nos miramos un tanto asombrados, después, confusos, casi al unísono, nos volvimos a sentar, nunca antes de que el Juez lo hiciera.
    Rápidamente, sin saludar a los presentes y sin dar instrucciones, como era la costumbre, aquel Juez, de apagada y temblorosa voz, aceleradamente, comenzó a llamar nombres de personas que iban levantándose y poniéndose en línea para comparecer detrás de un pequeño y empercudido pódium, algunos lo hacían solos, otros en compañía de sus abogados, atribulados por la prisa con que transcurrían los procesos.
    Después de una infinita espera, el Juez llamo mi nombre, camine hacia el pódium, mientras caminaba, el juez me hablaba, y yo le respondía, cuando alcance a llegar, mi caso había concluido,
    – dismissed: dijo el Juez.
    Gire 180 grados al mejor estilo militar, sin mirar atrás enfoque la puerta, al tiempo que decía:
    – Thank you, Your Honor.
    A decir verdad, salí de la corte con la satisfacción de haber resuelto el caso de manera rápida y simple, aunque me embargaba una terrible angustia, me embargaba un sentimiento desolador, al enterarme, casi sin querer, del estado depauperado en que se encuentra nuestro sistema judicial, y nuestro País, me pregunte: ¿cual será nuestro destino?, ¿donde han quedado los días de esplendor y decencia que hicieron grande a los Estados Unidos De América? ¿que quedara para nuestros hijos?.
    ¿Donde ha ido a parar el legado que nos dejaron Washington y Lincoln?.
    Con este pensamiento, salí de la corte, me dirigí al parqueo, allí pague mi ticket de parqueo a una maquina computarizada, use para pagar una tarjeta de crédito, la maquina estampo mi ticket como “ PAGADO,’ me dirigí a la puerta del parqueo, puse mi ticket estampado en otra maquina computarizada que lo leyó y me abrió la puerta al tiempo que un letrero electrónico me daba las gracias “ THANK YOU “ ni dinero ni personas, intervinieron en proceso, rápidamente concluí. ¡Ya se a donde vamos!.

    Photo: MI DIA DE CORTE</p>
<p>Ayer, esperaba mi turno para ver al juez por un ticket de transito en la Corte de Miami , en el edificio que todos conocemos como el “Cielito Lindo”.<br />
Esperaba mi turno tranquilamente sentado en uno de esos viejos bancos de madera, desaliniadamente colocados, en un oscuro y sucio espacio, de una empercudida sala, repleta por un raro ambiente humano, Cámara de La Corte 1.2, en el primer piso.<br />
Estaba allí rodeado de extraños personajes, distantes y ajenos, son esas personas que uno no sabe que existen hasta que los ves por vez primera, nadie se percataba de mi presencia, todos parecían  profundamente perturbados por sus propios problemas.<br />
 Apurados abogados caminaban de un lado para otro, algunos ansiosamente revisaban documentos, como queriendo memorizar todas las palabras en ellos escritas, otros, con caras pensativas, secreteaban y repasaban detalles de ultima hora con sus asustados y mal vestidos clientes, asegurándose que estos se sabían, el ya ensayado libreto de memoria.<br />
Todo transcurría en aparente normalidad, una gruesa señora de raza negra, sentada delante de la tribuna del juez, de mala gana, con algún aire de superioridad, ofrecía informes a los abogados que le preguntaban.<br />
Un autoritario custodio de la corte, servía café en una taza, a un ausente Juez, que 30 minutos después de la hora no llegaba para la audiencia, Yo mientras tanto, como para tranquilizar mis nervios, curioso, me dedique a examinar aquel lugar, detuve  la mirada sobre un letrero grande, de letras a relieve, en la pared del fondo, que decía: “ Nosotros Los Que Trabajamos Aquí Solo Buscamos La Verdad ” leer aquello me dio cierta tranquilidad, tuve la impresión de estar en un lugar que por anárquico y caótico que luciera, el solo echo que buscaran la verdad, me hacia sentir seguro.<br />
De pronto… apareció el juez, para mi sorpresa no llevaba la tradicional toga, vestía camisa de mangas cortas, ante su presencia, el custodio no dio la voz de ( TODOS DE PIE ) como es la costumbre, solo un policía y yo nos pusimos de pie frente aquel desmangado y excelentísimo Juez, el resto de la audiencia en la sala de corte,  permaneció sentada e indiferente, el policía y yo nos miramos un tanto asombrados, después, confusos, casi al unísono, nos volvimos a sentar, nunca antes de que el Juez lo hiciera.<br />
Rápidamente, sin saludar a los presentes y sin dar instrucciones, como era la costumbre, aquel Juez, de apagada y temblorosa voz, aceleradamente, comenzó a llamar nombres de personas que iban levantándose y poniéndose en línea para comparecer detrás de un pequeño y empercudido pódium, algunos lo hacían solos, otros en compañía de sus abogados, atribulados por la prisa con que transcurrían los procesos.<br />
Después de una infinita espera, el Juez llamo mi nombre, camine hacia el pódium, mientras caminaba, el juez me hablaba, y yo le respondía, cuando alcance a llegar, mi caso había concluido,<br />
- dismissed: dijo el Juez.<br />
Gire 180 grados al mejor estilo militar, sin mirar atrás enfoque la puerta, al tiempo que decía:<br />
- Thank you, Your Honor.<br />
A decir verdad, salí de la corte con la satisfacción de haber resuelto el caso de manera rápida y simple, aunque me embargaba una terrible angustia, me embargaba un sentimiento desolador, al enterarme, casi sin querer, del estado depauperado en que se encuentra nuestro sistema judicial, y nuestro País, me pregunte: ¿cual será nuestro destino?, ¿donde han quedado los días de esplendor y decencia que hicieron grande a los Estados Unidos De América? ¿que quedara para nuestros hijos?.<br />
¿Donde ha ido a parar el legado que nos dejaron Washington y Lincoln?.<br />
Con este pensamiento, salí de la corte, me dirigí al parqueo, allí pague mi ticket de parqueo a una maquina computarizada, use para pagar una tarjeta de crédito, la maquina estampo mi ticket como “ PAGADO,’  me dirigí a la puerta del parqueo, puse mi ticket estampado en otra maquina computarizada que lo leyó y me abrió la puerta al tiempo que un letrero electrónico me daba las gracias “ THANK YOU “ ni dinero ni personas, intervinieron en proceso, rápidamente concluí. ¡Ya se a donde vamos!.

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