La razón del porque.

Ayuntamiento de Ciego de ÁvilaHoy se conmemora un aniversario más de la independencia cubana, mi abuelo materno Juan Sánchez González y su hermano gemelo José fueron los que izaron la primera bandera cubana en el Ayuntamiento de Ciego de Ávila el 20 de Mayo de 1902. Fueron escogidos por ser hijos del Coronel de la Guerra de Independencia Cubana Don Justo Sánchez Peralta. El coronel Justo Sánchez Peralta era primo segundo del General Serafín Sánchez Valdivia otro héroe de nuestra independencia.

Mis Bisabuelos.  El  Coronel del Ejercito Libertador Justo Sanchez Peralta y su esposa Serafina Gonzalez Echemendia, hermana de Emilia Gonzalez Echemendia.
Mis Bisabuelos. El Coronel del Ejercito Libertador Justo Sanchez Peralta y su esposa Serafina Gonzalez Echemendia, hermana de Emilia Gonzalez Echemendia.

La historia de mi bisabuelo.

Manicaragua era un pequeño caserío cuando entró a la historia el 7 de febrero de 1869. Ese día Las Villas se sumó al pronunciamiento de Carlos Manuel de Céspedes. Entre los alzados se hallaba el joven, de 24 años de edad, Justo Sánchez Peralta.

Recio campesino, con el decursar del tiempo, su vida estaría vinculada a Ciego de Ávila. Justo se distinguió en los combates de La Ceiba, Loma de la Cruz y Potrerillo. En esta última acción fue herido. Para colmo de males, sus padres, tres hermanos, un tío y otros familiares, habían sido asesinados por una columna española, el 28 de agosto de 1869.

Trasladados a Camagüey, los villaclareños se formaron en la escuela de Ignacio Agramonte. Combatieron en El Jobo, Las Orejanas, Caobillas y en Jimaguayú, donde cayó El Mayor.

AL OESTE DE LA TROCHA
Desde 1873, Justo combatió bajo las órdenes de Máximo Gómez, jefe de la jurisdicción del Camagüey en sustitución de Agramonte. Participó en las acciones de Mojacasabe, Santa Cruz del Sur y en la legendaria Batalla de Las Guásimas, en la cual fue herido, según nos refiere Enrique García Pérez, en su folleto Ciego de Ávila, 1955, fuente principal para la redacción de estas notas.

Una avalancha mambisa cruzó la Trocha el 6 de enero de 1875, por el sur del poblado de Ciego de Ávila, próximo a la costa. El Generalísimo, guiado por José Gómez Cardoso y otros patriotas avileños, burló el sistema de fortificaciones, y avanzó hacia la zona occidental de la Isla. Allí inició una campaña que solo concluyó por la falta de unidad entre los insurrectos. Durante los combates del Jíbaro, Los Rusos, Paso de Castaño, entre otros, Justo Sánchez sobresalió por su arrojo. Entonces fue ascendido a Teniente Coronel del Ejército Libertador.

En uno de los recorridos habituales por los bosques que servían de refugio a las familias de los independentistas conoció a Serafina González Echemendía, hermana de Emilia, la enfermera del hospital de Paso Viejo. De aquel idilio nacieron 10 hijos. Después del Pacto del Zanjón, fijó su residencia en la zona de Río Grande, Majagua.

Aunque se hallaba inmerso en las labores agrícolas no olvidaba su deber.

Cada viaje a Ciego de Ávila lo aprovechaba para conspirar con José María Agramonte, José Gómez Cardoso y Simón Reyes.

EL ALZAMIENTO
Toda la familia estaba reunida en la casa de campo modesta, con piso de tierra brillante por la limpieza asidua con ceniza. Era el 22 de mayo de 1895. Cuentan que Justo ordenó a su numerosa prole combatir por la libertad de Cuba, todos, varones y hembras. Serafina también les acompañaría.

En los territorios espirituano y avileño, al frente de la guerrilla, Justo operó hasta que llegó la expedición de los generales Carlos Roloff y Serafín Sánchez, el 24 de julio.

A partir de este hecho el movimiento revolucionario adquirió bríos. Unos meses más tarde, el 30 de noviembre, en Lázaro López, Justo participó en la asamblea de jefes que ultimaron los detalles de la invasión a Occidente; en la famosa marcha él también irá empuñando el machete.

Coliseo, Calimete, Mal Tiempo son nombres grabados en su hoja de servicios. Al lado de Serafín Sánchez regresó en el mes de enero de 1896 a la región de Las Villas. En Manajanabo, el 2 de febrero, se efectuó un choque entre dos poderosas columnas. Justo dirigía uno de los escuadrones de la tropa insurgente. El enemigo se retiró, en el campo quedaron más de 100 bajas.

Cuando Máximo Gómez ejecutó la célebre Campaña de la Reforma lo escogió para integrar su Cuartel General y le encomendó misiones especiales. Al terminar la guerra, vivió en su finca Las Delicias de Paso Viejo, perteneciente al barrio de Majagua, dedicándose otra vez a las actividades agrícolas.

EN LA REPÚBLICA NEOCOLONIAL
Justo se afilia al Partido Conservador, al igual que su amigo el coronel Simón Reyes, en el municipio de Ciego de Ávila. La amistad entre los dos veteranos, nacida en la lucha contra el colonialismo, se fortalece aún más en las primeras décadas de la República, período en el que las ideas que sostuvieron las armas de ambos se frustran.

Como si ello fuera poco, al Águila de la Trocha le acusan las autoridades de proteger al bandido Inocencio Solís; en aquel momento crítico en que muchos le abandonan, Sánchez Peralta es fiel. Con él viaja a La Habana para protestar ante el presidente de la nación y el jefe del Ejército. Al ser asesinado su compañero en 1913, por miembros de la Guardia Rural, repudia el hecho públicamente y reclama justicia.

Las lluvias arrecian. Es el mes de mayo de 1924. Los caminos, casi intransitables, obstaculizan el paso hasta Río Grande donde el octogenario patriota sufre el resentimiento de las viejas cicatrices y rinde su última batalla. Todo termina el día 22, aniversario de su levantamiento contra España. Horas más tarde, en un memorable funeral, avileños y majagüenses, despiden con altos honores los restos de quien no se cansó de servir a Cuba.

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