Orestes o un cubano de a pie (Revelacion I)

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 Mientras todos se preguntan sobre que es lo va a suceder en Cuba y curiosos – nostalgicos sienten prisa por conocer la isla que se quedo detenida en el tiempo a mi me queda claro una sola cosa. La solucion de nuestro drama esta en Cuba, no en Miami, ni Madrid, ni Paris ni Suecia. Los actores de este epilogo somos ahora nosotros y desde los balcones del mundo todos miran, pero la obra va a terminar cuando sus interpretes en el escenario lo decidan. Estas historias reflejan el alma de mi pais. Aun debajo de l0s cerebros lavados ya esta la semilla de la libertad. Mi patria esta extenuada, cansada, sin esperanzas y hambrienta de ilusiones. Pero la verdad, lenta e inexorable se abre paso…

Estas paginas,  dedicadas a los seres que mas quiero en la vida, puedan ser  una ventana al alma de mi pueblo para el mundo.

Gota a gota, como sangre de la herida que nos desgarra, ira llegando de la Habana cada pedazo de estas historias:

REVELACION (I)

 

 Mientras estaban asesinando al sacerdote Eduardo de la Fuente Serrano, debía estar yo iniciándome en la lectura de la Palabra Nueva, revista mensual de la Arquidiócesis de la Habana que me facilitó una asistente a lo eclesiástico, una consagrada a Dios, y amante de lo que ella misma me expresara se trataba de su vocación a la que finalmente se había entregado en cuerpo y alma.

 Aclaro, no la responsabilizo por influir, por insistir en que yo leyera tal publicación, nos conocemos desde hace mucho, nos une lo de ser vecinos, el visitarnos, conozco a su hijo, a los hijos de este, por ellos pregunto, asi es que fui yo quien me interesé al leer, viendo la revista sobre el sofá, tras breve hojear, por cierto escrito acerca de Fray Olallo Valdés, hombre que vivió en el pasado y que sirvió a su prójimo hasta el extremo de sus fuerzas con humildad y tesón. Admito que si me sentí interesado al principio fue por el detalle histórico. Nací en los sesentas y todo lo referente a la Iglesia, a Cristo y a lo religioso, en las etapas en que estudié la primaria y la secundaria, me lo mostraron como negativo, agresivo y obtuso. Existen hechos, episodios, recuerdos y anécdotas que atestiguan lo anterior, que no podré olvidar. Están los de mi generación, los de las de mis padres y otras; está mi abuela, que mantuvo un cuadro de Jesús Cristo tras su escaparate durante años por negarse a desprenderse de sus creencias cuando lo obligatorio era repudiarlas y enseñar a hacerlo. La imagen del Che y otras simbologías era lo establecido para la adoración y el entendimiento lógico en el orden especial… Todo lo demás…, era por consiguiente ofensivo, de destrucción y para embrutecer. Asi me lo inculcaron a mí y a muchos como yo. Sin embargo mi interés por la historia fue lo que me llevó, y me llevaría, a conocer la profundidad de las cosas que ocurrieron realmente, tal como pasaron, y ello me condujo a plantearme preguntas y a buscar las respuestas de estas y a las dudas que surgían en las indagaciones…

Existir, estudiando y documentándome siempre, coexistiendo, en estos tiempos convulsos, de crisis y conflictos, de realidades fuertes, con deseos de cambiar, de ser cada vez mas justo, capaz e independiente, entendiendo la conducta de todo y de todos… me llevó, como un paso mas en el avance por la veracidad, a la revista, al escrito, al otro conocimiento, a uno como Olallo. Leer sobre él me permitió informarme de las rigurosas y distintas vertientes del transitar de lo humano. Me trasladó a un mundo totalmente desconocido, pues aunque sabía que los religiosos eran personas educadas y cultas, de profunda instrucción y estricta dedicación, me hizo ver que ellos no solo se complementaban a sus oficios, a una estructura cerrada sino que podían otorgarse a la tierra a la que servían, podían asi mismo impregnarse de patriotismo y llegar a ser tan patriotas como aquellos héroes ateos que defendían su suelo, su razón y la justicia. Olallo, su breve historia leída y su rostro grabado en el papel, me llevaron a más…, me transfirieron al entorno de lo plasmado, a los que, a modo de periodistas desconocidos mostraban esa otra realidad que por cuestiones conocidas ya por mí era imposible hallar en los periódicos llamados oficiales o en gacetas, tabloides, etc. Encontré en eso, en tal entorno, en tales escritos, encima de las firmas de tales arriesgados, más cultura, más información y muchísima valentía. Podría hablar de buenos artículos, de geniales trabajos impresos, de fenomenales ensayos, de la misma manera de esclarecedoras informaciones y de interesantes escritores que enamoran y fascinan al lector que precisa, por interés personal, de alcances mayores y precisamente de más respuestas. Entonces…  bajo el influjo de escasa luz, agazapado, como uno de los últimos guerreros de un fuerte que se resiste a entregarse a su enemigo, delante de la vieja computadora expresé con orgullo mi admiración por el poder de la sabiduría y por sus escribas.

 (continua)

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